La educación religiosa

Las familias de creyentes tienen el derecho a tal educación; deben tener la garantía de que el estado…



"... no sólo no pondrá en peligro la fe de sus hijos, sino que completará su formación integral con la educación religiosa apropiada”.  

“Ignorar o marginar las dimensiones moral o religiosa del individuo” dificultará la educación integral de los niños. Esta dimensión religiosa, dice, “contribuye a la formación global de las personas, y les da la posibilidad de transformar el conocimiento en sabiduría de vida”.


Carta a los obispos del mundo sobre educación religiosa

La educación religiosa que se limita a presentar diferentes credos en un forma “neutral” causa confusión e indiferencia entre los jóvenes católicos, ha dicho el Vaticano.

La advertencia figura en una carta a los obispos del mundo publicada por la Congregación para la Educación Católica. Afirma que las nuevas regulaciones de los gobiernos están reemplazando la verdadera educación religiosa con una “enseñanza sobre el fenómeno religioso en un sentido multi-denominacional, o una enseñanza sobre la ética y la cultura religiosas”.

Esta enseñanza puede estar incluso en contra de lo que los padres y la Iglesia quieren para sus hijos, dice la carta. Las escuelas que marginan la educación religiosa “pueden conducir al error a los alumnos, o serles perjudicial”.

La carta añade: “Más aún, si la educación religiosa se limita a la presentación de distintas religiones en una forma comparativa o ‘neutral’, crea confusión o genera relativismo o indiferentismo religioso”.

Firmada por el Cardenal Zenon Grocholewski, Prefecto de la Congregación, la carta cita a Juan Pablo II defendiendo enérgicamente el derecho de los católicos a la educación religiosa.

En un discurso en 1984, el último Papa decía que: “Las familias de creyentes tienen el derecho a tal educación; deben tener la garantía de que el estado… no sólo no pondrá en peligro la fe de sus hijos, sino que completará su formación integral con la educación religiosa apropiada”.

La carta dice que es tarea de la Iglesia el asegurarse de que la educación católica sea auténtica en todas las escuelas donde se imparta – sean estatales o de la misma Iglesia.

“La instrucción y educación católica que se imparte en las escuelas está sujeta a la autoridad de la Iglesia”.

La carta de la Congregación también subraya que “los educadores primeros y principales” de los niños son los padres. “Debe garantizarse siempre el derecho de los padres a elegir una educación en conformidad con su fe religiosa”, agrega.

Un oficial de la Congregación dijo al Herald que la carta responde a cambios en las leyes educativas “de muchos países, especialmente en Sudamérica, en Canadá y también en Europa”, donde la educación religiosa se ve cada vez más como “negativa o ajena a los intereses de la escuela”.

La carta fue citada también por el Obispo de Nottingham, y presidente del Servicio de Educación Católica (Catholic Education Service), Mons. Malcolm McMahon, en una misiva suya a las escuelas.

En ésta, dice que “ignorar o marginar las dimensiones moral o religiosa del individuo” dificultará la educación integral de los niños. Esta dimensión religiosa, dice, “contribuye a la formación global de las personas, y les da la posibilidad de transformar el conocimiento en sabiduría de vida”.

La carta del Vaticano se hace eco de distintas cuestiones planteadas por el revolucionario documento del Obispo Patrick O’Donoghue “Escuelas, ¿listas para la misión?”, que abogaba por un ethos católico más fuerte en las escuelas.

Una fuente involucrada con “¿Listas para la misión?” dijo que ambos documentos son una “declaración de los derechos inalienables de los niños y padres católicos” a una educación católica. Dijo que: “También son un enérgico llamamiento a los obispos y docentes a mantenerse firmes frente a los estados que buscan cada vez más imponer sus agendas de ‘ingeniería social’ en las escuelas católicas”.

Eric Hester, director de un colegio católico y ahora retirado, alabó el documento por su énfasis en el rol de los padres en la educación de los hijos. Dijo también que el presentar la religión en una forma neutral es “un problema particular en Inglaterra y Gales… porque los programas [usados por los docentes] no enseñan a fondo la fe”. Hester considera la carta como una “sonora condena” del plan del gobierno para la educación sexual obligatoria, ya que la carta insiste en el derecho de los padres a elegir una educación que esté de acuerdo con sus creencias. Daphne McLeod, director del grupo católico “Pro Ecclesia et Pontifice”, también dio la bienvenida al documento, pero dijo que será difícil para los padres el educar a sus hijos en la fe, ya que ellos mismos no fueron educados en la misma.

Una fuente vaticana dijo al American Catholic News Service que una parte importante de la preocupación de la Congregación está referida a la falta de fe de los docentes de educación religiosa. “Para que haya una instrucción religiosa auténtica de cualquier creencia, se necesita que la enseñe alguien que la vive. Es verdad que no es la meta del docente en esta situación el llevar a otros a la fe, pero en orden a poder presentar la fe en su plenitud, necesita estar en armonía con lo que enseña”. “Los contenidos específicos de la fe católica, tales como el el dogma de la Resurrección, deben ser explicados por un creyente; de lo contrario podrían ser presentados como un mito”, dijo.

El Obispo O’Donoghue, emérito de la diócesis de Lancaster, está de acuerdo en que es crucial que el docente de educación religiosa sea una persona de fe. “El docente necesita tener conocimiento de lo que la fe implica – no sólo saber un poco de Escritura y de educación, sino tener una profunda comprensión de lo que la fe implica. No es una asignatura más”.


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