VENTAJAS DE LA COMUNIÓN FRECUENTE

“…Porque no se hace bien lo que no se hace con frecuencia…” (San Francisco de Sales)




. . .Dile que los que no están muy atareados han de comulgar con frecuencia, porque tienen tiempo para ello, y que los que tienen mucho trabajo también, porque lo necesitan, pues los que trabajan mucho y andan cargados de penas, han de tomar alimentos sólidos y frecuentes. Dile que recibes el Santísimo Sacramento para aprender a recibirlo bien, porque no se hace bien lo que no se hace con frecuencia.

San Francisco de Sales
Doctor de la Iglesia

Introducción a la vida Devota -Filotea-



SON TRES LAS PRINCIPALES VENTAJAS DE LA COMUNIÓN FRECUENTE:


   1º Asegurar la salvación del alma.

   2º Ganar grandes premios para el cielo.

   3º Satisfacer, del todo o en parte, por las penas temporales debidas por los pecados, y aliviar mucho a las Benditas Ánimas del Glossary Link Purgatorio.



   Primera ventaja: Asegurar la salvación del alma.

   Quien comulga con frecuencia, vive habitualmente en gracia de Dios; pues difícilmente comete pecado mortal, y si alguna vez tiene la desgracia de cometerlo, se reconcilia pronto con Dios.

   Nuestro Señor Jesucristo dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tendrá la vida eterna”.

   Por consiguiente, cuanto más a menudo se comulgue, tanto más segura se tiene la vida eterna, esto es, la salvación del alma.

   Esta sola ventaja debiera bastar para animarnos a comulgar todo lo más a menudo posible.

   No estamos en este mundo para otra cosa que para salvar nuestra alma.



   Segunda ventaja: Ganar grandes premios para el cielo.

   Dios nos concede la vida presente para que ganemos méritos y premios para la eternidad.

   Todas las obras buenas son agradables a Dios; pero consideradas en sí mismas, unas son de mucho más valor que otras.

   Como el diamante entre las piedras preciosas es la comunión entre las obras buenas.

   Lo que ahora sembramos, después cosecharemos.

   Cada vez que comulgamos ganamos un tesoro más precioso que todo el oro del mundo.

   Los hombres mundanos buscan con mucha diligencia las riquezas de la tierra, que valen muy poco y pronto se han de acabar.

   Con más razón nosotros debemos buscar las riquezas del cielo, que son de un valor infinito y para siempre han de durar.

   Muchos envidian la suerte de los ricos millonarios y archimillonarios y quisieran poseer una fortuna igual.

   Pues ¡están equivocados!

   Los verdaderamente ricos y felices son los cristianos fervorosos que oyen Misa y comulgan diariamente.

   Esta es la suerte que hemos de envidiar sanamente y procurar hacer lo posible para alcanzarla.



   Tercera ventaja: Satisfacer por las penas temporales debidas por los pecados, y aliviar mucho a las Benditas Animas del Purgatorio.

   Enfermedades, reveses de fortuna, y otras desgracias en esta vida, y el purgatorio en la otra, son las penas temporales que nos pueden sobrevenir por los pecados veniales, y aun por los mortales perdonados en cuanto a la culpa y pena eterna, pero de los cuales no se ha hecho la debida penitencia.

   Hemos de temer mucho más las penas del purgatorio que las de este mundo.

   ¡Cuánto se sufre en el purgatorio!... se merece por faltas muy pequeñas, ¡y cometemos tantas!...

   Para satisfacer mucho y con poso trabajo por estas penas temporales y aliviar a las Benditas Animas del Purgatorio, el gran medio es oír Misa y comulgar todos los días, o lo más frecuentemente posible.



   Al asistir al Santo Sacrificio de la Misa, examina tu conciencia: si no tienes pecado mortal y estás en ayunas, procura comulgar. Si estás en pecado mortal, confiésate y acércate también a la sagrada comunión.



   ¡Ojalá amásemos tanto al Divino Redentor que procuráramos recibirle todos los días sacramentalmente; y, cuando esto no nos fuere posible, lo supliéramos con el deseo, esto es, con la comunión espiritual!



Dos clases de personas comulgan con frecuencia.


. . .Dile que son dos las clases de personas que han de comulgar con frecuencia: las perfectas, porque, estando bien dispuestas, faltarían si no se acercasen al manantial y a la fuente de perfección, y las imperfectas, precisamente para que puedan aspirar a ella; las fuertes, para no enflaquecer, y las débiles, para robustecerse; las enfermas, para sanar, y las que gozan de salud, para no caer enfermas. . .

Si el mundo te pregunta por qué comulgas con tanta frecuencia, dile que lo haces para aprender a amar a Dios, para purificarte de tus imperfecciones, para consolarte en sus aflicciones, para apoyarte en tus debilidades…


San Francisco de Sales
Doctor de la Iglesia


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